«La intrincada mezcla de usos diversos (urbanos) en las ciudades no son una forma de caos. Por el contrario, representan una forma compleja y altamente desarrollada de orden».
— Jane Jacobs.
Jane Jacobs (1916–2006) no era arquitecta ni urbanista de profesión, pero su visión transformó para siempre la forma en que entendemos y diseñamos las ciudades. Su enfoque centrado en las personas, la diversidad de usos y la vida en la calle desafió las teorías modernistas de mediados del siglo XX y sigue siendo la piedra angular del urbanismo contemporáneo.
Primeros pasos y la llegada a Nueva York
Nacida como Jane Butzner en Scranton, Pensilvania, se mudó a la ciudad de Nueva York durante la Gran Depresión. Quedó fascinada por el barrio de Greenwich Village, un lugar que más tarde se convertiría en su hogar y en el laboratorio vivo de sus teorías.
Comenzó su carrera como periodista, escribiendo para diversas publicaciones antes de unirse a la revista Architectural Forum. Fue allí donde empezó a cuestionar los proyectos de «renovación urbana» que estaban destruyendo el tejido social de los barrios tradicionales para dar paso a bloques de viviendas aislados y autopistas.
El enfrentamiento con Robert Moses
La figura de Jacobs alcanzó dimensiones legendarias por su oposición frontal a Robert Moses, el «constructor maestro» de Nueva York. Moses planeaba construir la Lower Manhattan Expressway (LOMEX), una autopista que habría atravesado y destruido gran parte de SoHo, Little Italy y Greenwich Village.
Jacobs no solo teorizó sobre la ciudad; salió a la calle. Lideró protestas, movilizó a la comunidad y demostró que la planificación urbana no podía decidirse únicamente en despachos cerrados, sino que debía contar con la voz de quienes habitaban las calles. Su activismo logró detener el proyecto de Moses, salvando el corazón de Manhattan.
«Muerte y vida de las grandes ciudades americanas»
En 1961, Jacobs publicó su obra maestra: The Death and Life of Great American Cities (Muerte y vida de las grandes ciudades americanas). En este libro, lanzó un ataque mordaz contra el urbanismo ortodoxo de la época, que consideraba las ciudades como máquinas o piezas de museo.
Jacobs introdujo conceptos que hoy damos por sentados, pero que en su momento fueron revolucionarios:
- Los «ojos en la calle»: La seguridad urbana no depende de la policía, sino de la vigilancia natural que ejercen los vecinos y peatones.
- La importancia de la mezcla de usos: Los barrios deben tener viviendas, comercios, oficinas y espacios culturales para mantenerse activos a distintas horas del día.
- Bloques cortos: La necesidad de calles pequeñas para fomentar la interacción y la transitabilidad.
- Edificios antiguos: La idea de que las ciudades necesitan una mezcla de edificios nuevos y viejos para permitir una diversidad económica.
Legado y últimos años en Toronto
En 1968, Jacobs se mudó a Toronto, Canadá, en parte como protesta contra la Guerra de Vietnam. Allí continuó su labor como activista y pensadora, influyendo en el desarrollo de la ciudad y publicando obras sobre economía urbana como The Economy of Cities.
Jane Jacobs falleció en 2006, pero su influencia es más fuerte que nunca. Movimientos como el Nuevo Urbanismo y conceptos como la «Ciudad de los 15 minutos» beben directamente de sus principios. Cada año, en ciudades de todo el mundo, se celebran las «Jane’s Walks» (Caminatas de Jane), recorridos vecinales que honran su idea de que para entender una ciudad, primero hay que caminarla.



